Los cristales son minerales. Sí, literalmente son piedras, pero también se les conoce como cristales porque se forman en el centro de la Tierra y tardan miles de años en transformarse en cuerpos sólidos, muchas veces cristalizados, con colores y formas llamativas que después vemos quizás en tiendas esotéricas o como dijes en collares artesanales que usualmente compramos en ferias o en la playa.
Seguramente los has visto e incluso debes tener uno o más. Algunos de los más conocidos son los distintos tipos de cuarzo, la amatista, la turmalina, el jade, la obsidiana, entre otros. Estos cristales emiten frecuencias que muchas personas consideran sanadoras y, en ocasiones, se les atribuyen propiedades metafísicas.
Generalmente, los cristales se vinculan a un tipo de energía según su color. Es muy común asociar los cristales a los chakras, que son puntos energéticos que todxs tenemos y de los que te cuento más aquí. Entonces, si queremos trabajar en nuestra energía del chakra raíz, usamos cristales del color asociado a este punto energético que, en este caso, es el rojo.
Hay muchas otras formas de trabajar con los cristales, de hecho, en el blog de Cosmica vas a encontrar mucha información sobre distintos cristales y, si tienes ganas de aprender más, puedes acceder gratis a nuestro taller de Cristales haciendo clic aquí!
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