Empecé a hacer esto sin saber que era un ritual desde que era adolescente. Cada 31 de diciembre, antes de cambiarme de ropa para recibir el año nuevo, repetía los mismos pasos, a veces agregaba algún paso adicional, pero por lo general es siempre lo mismo.
Necesitarás:
- Una vela alquímica dorada o la que tengas.
- Plato o portavelas.
- Un incienso que te guste.
- Exfoliante casero: puedes usar una mezcla de café, azúcar y aceite de coco, oliva o manteca de cacao.
- Ducha.
- Tus productos de aseo personal.
Hacerlo es muy fácil, solo tienes que encender tu vela, puede ser de las que vienen en frascos; si tiene una fragancia que te guste, mejor. Luego, enciende tu incienso y deja que el humo te acompañe durante todo tu baño.
Lo que sigue es simple: te bañas y te exfolias antes de enjuagarte. Pero lo que me gusta es preparar mi propio exfoliante. Una de mis mezclas favoritas es café, azúcar y aceite de coco o de oliva, a veces le agrego un poquito de manteca de cacao y es espectacular porque la piel queda muy suave y huele riquísimo.
Continúa tu baño como siempre, lávate el cabello, usa tus productos de siempre y, cuando te exfolies, asegúrate de hacerlo en tooodo tu cuerpo, excepto en el rostro. Para el rostro usa un exfoliante facial que sea más delicado para la piel. Mientras te exfolias, piensa en todo lo que quieres dejar en el año que termina y, al enjuagarte, imagina que el agua se lleva todo lo que ya no quieres que se repita en el futuro.
Al terminar, sécate suavemente y continúa tu rutina de siempre. Puedes apagar tu vela, es mejor si lo haces sin soplarla, yo solo tapo el frasco o utilizo un apagavelas. Puedes dejar el incienso o llevarlo a donde te cambies de ropa.
Con el tiempo, me di cuenta de que esto es mi propio ritual, es muy personal y me encanta porque no lo leí en ninguna parte ni me lo enseñó nadie, simplemente es algo que surgió intuitivamente, pero sobre todo, a mí me gusta y, si quieres, tú también lo puedes hacer parte de tus rituales de fin de año!
