Muy probablemente has leído o escuchado frases como «integra tu sombra», «trabajo de sombra», «enfrenta tu sombra» y cosas así, cierto?
Pero qué es la «Sombra»? Hacia mediados del siglo pasado, el psicólogo, psiquiatra y autor Carl Jung hablaba sobre los distintos arquetipos que existen en el inconsciente colectivo. Uno de ellos es la sombra y, desde su punto de vista, vendría a simbolizar los impulsos primitivos que todxs tenemos.
Sin embargo, Jung también incluyó la sombra como el inconsciente personal, es decir, el aspecto de nuestra personalidad que contiene rasgos y actitudes que nuestro yo consciente no reconoce como propios. La sombra ha sido representada con imágenes que representan cosas negativas, como demonios, monstruos, serpientes, etc.
En astrología, la sombra podría estar representada por Plutón, Lilith y por el signo Escorpio, pues se suelen asociar de algún modo con la energía afín al «lado oscuro» que todxs tenemos dentro.
Pero es algo malo? Podemos sanarla? Hay que integrarla? Bueno, para empezar, no es nada malo, es un aspecto más que todxs tenemos. Más que sanarla, yo diría: reconocerla y darle luz. En cuanto a integrarla, considero que lo más apropiado es poder transmutarla.
Hay una frase muy famosa de Jung que dice «Hasta que no hagas consciente el inconsciente, este dirigirá tu vida y lo llamarás destino». Y creo que esa frase lo resume todo, pues se trata de darle luz a eso que está en la oscuridad para que deje de gobernarnos.
Si la sombra es lo inconsciente y lo que no reconocemos conscientemente como propio, la clave es darnos cuenta de que está ahí, de que existe, con esto le estamos dando luz. Una vez que la vemos, la aprendemos a reconocer y cada vez que aparece, ya sabemos de qué se trata y podremos actuar en consecuencia.
Obviamente, esto no es un trabajo fácil ni se logra de un día para otro, sin embargo, hay herramientas que nos pueden ayudar con este proceso, ya sea acompañadx, como la psicoterapia; o por ti mismx, como la meditación.
Como siempre, la clave está en practicar el autoconocimiento y abrirnos a reconocer esas partes de nosotrxs que muchas veces reprimimos y ocultarnos para, finalmente, poder transmutarlas.
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